Cómo evitar la bronquiolitis

No existe una fórmula mágica para esquivar dolencias como la bronquiolitis. Sin embargo, existen una serie de medidas preventivas para evitar el contagio de los más pequeños de la casa. Entre ellas, proteger a los bebés de los resfriados y retrasar el inicio de la guardería.

¿Qué es la bronquiolitis?

La bronquiolitis aguda es una enfermedad frecuente, provocada por una infección en las vías respiratorias que afecta a los bronquios y bronquiolos. Esta dolencia, producida por virus respiratorios, se originan por resfriados y en el caso de lactantes y bebés puede complicarse afectando también a los pulmones. Esto se debe a que sus defensas están poco desarrolladas.

Los síntomas de bronquiolitis en bebés son similares a un catarro común -mocos y fiebre- y suelen aparecen a los pocos días de coger el virus. Cuando éste llega a los bronquiolos, provoca tos y dificultad para respirar. Según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), la mitad de los bebés actacados por bronquiolitis son más sensibles a nuevos virus respiratorios en el futuro, especialmente durante los primeros años de vida.

Si es un cuadro leve, esta dolencia se puede tratar en casa mediante aspiraciones de la mucosidad -o nebulizaciones-, siguiendo en todo momento las indicaciones del médico. Sin embargo, a veces es preciso ingresar al pequeño en un hospital para administrarle oxígeno. En nuestro país cada año ingresan alrededor de 14.000 menores de 12 meses aquejados por esta enfermedad, cuyo pico de epidemia se registra de octubre a enero.

Diferencias entre bronquitis y bronquiolitis

La bronquitis es una infección de los bronquios más grandes, puede estar causada por un virus o por una alergia. Mientras que la bronquiolitis es una infección de los bronquiolos a causa de un virus que solo afecta a lactantes y menores de dos años.

¿Cómo evitar el contagio?

Como hemos apuntado anteriormente, retrasar la guardería –en la medida de lo posiblepuede ser una solución para evitar que enfermen tan pequeñitos. Sin embargo, hay menores de tres meses que sufren de problemas en las vías respiratorias y todavía no asisten a la escuela, pero sí lo hacen sus hermanos. Cabe recordar que los lactantes tienen las defensas menos desarrolladas que el resto de personas, por lo que es preciso extremar las precauciones para evitar el contagio.

Una buena higiene es esencial para evitar contagios, lavándose frecuentemente las manos y usando pañuelos desechables. Además, hay que evitar acercarse demasiado al pequeño si se está resfriado, usar mascarilla si son los cuidadores quienes están enfermos y taparse la boca al estornudar con el antebrazo.

Toda precaución es poca para evitar que los más pequeños de la casa sufran esta patología tan común en menores de dos años.

*Foto de Stocksnap (www.pixabay.com)

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