De santificar a las madres a invisibilizarlas

Hablar de maternidad, es hablar de amor incondicional, de responsabilidad, de vocación, de dedicación. Un trabajo cuestionado y recientemente “invisibilizado”. La sociedad ha pasado de santificar a las mujeres por su capacidad de crear vida a invisibilizarla. Cuando una mujer se queda embarazada, todo se reduce a su barriga (aunque ésta siga trabajando y hacienda vida “normal”). En esta etapa tan maravillosa las futuras madres son sometidas a un escrutinio diario donde se cuestiona cada decisión, algo que no cesará cuando nazca su bebé.

Nuevas formas patriarcales

Poco queda hoy en día de aquella sociedad primitiva matriarcal o matrifocal, gracias a la cual ha sobrevivido la especie, que se centraba en fomentar la convivencia en tribu, en la cooperación y en el cuidado de las madres. La sociedad patriarcal llegó para quedarse instaurando unas relaciones de poder (a veces basadas en la pura fuerza), una represión normalizada que hoy en día sigue estado muy presente tanto en la calle como en las instituciones y, por consecuencia, afectando a la mujer y la maternidad.

La psicóloga Laura Perales expone en “Crianza Autoregulada las nuevas formas patriarcales de represión hacia la mujer. Uno de los términos que usa es el “feminismo” antimaternal que define como un tipo de machismo en el que se menosprecia la capacidad de elección de las mujeres a cerca de si desean ser madres o no, diciéndoles qué sentir y que hacer en cada momento. Catalogándolas y encasillándolas en grupos claramente diferenciados: las que optan por la “esclava” maternidad y las “sumisas” del estado capitalista. Las que dan biberón y las que se decantan por la lactancia materna. Como si fueran realidades irreconciliables, incuestionables e incomprensibles para el otro.

El feminismo, tan necesario todavía en nuestros días, nunca debería ser opresor ni excluyente. Respetar cada una de las decisiones de las mujeres debe ser el estandarte en cualquier sociedad. Obligar a una mujer a ser madre no es “biológico”, obligar a una mujer a quedarse en casa cuidando hijos es propio de una sociedad patriarcal. Para muchas mujeres ser madre es el trabajo más importante, mientras que otras defienden su papel en la sociedad como profesionales y ciudadanas.

Perales habla también de las “nuevas paternidades disfrazadas de corresponsabilidad”. En los últimos años en España se está luchando por equiparar el permiso de paternidad al de maternidad, por ejemplo. De hecho, recientemente se amplió a cinco semanas, una medida muy aplaudida a pesar de que no todos los hombres pueden o quieren acogerse.

Sin embargo, se hace oídos sordos a la petición de las madres de ampliar la materna, insuficiente a todos los efectos. Un ejemplo de ello: los pediatras recomiendan una alimentación exclusiva de lecha materna, al menos, hasta los seis meses, pero a los cuatro meses la mayoría de mujeres españolas se deben incorporar al mercado laboral de nuevo.

En su defecto, la sociedad abre guarderías desde los 0 meses para permitir a las familias “conciliar”, una trampa para la mujer quien se desdobla para atender a sus pequeños y dar el máximo en su trabajo. Los expertos recomiendan que los permisos sean ampliados y transferibles, para que cada familia se organice según sus necesidades. Porque no todas las familias son iguales, ni todas tienen las mismas necesidades.

Buscar la igualdad en este caso no es recomendable, por que no es lo mismo ser madre que ser padre, siendo los dos muy importantes para el pequeño. ¿Se mira por las verdaderas necesidades del niño?

El auge de protagonismo real de los padres no puede conllevar la invisibilidad a la mujer, de su labor en la sociedad y, concretamente, en la familia. Ella es quien ha llevado al hijo en el vientre, ella es la que viene biológicamente preparada para nutrirle y es a ella a quien naturalmente necesita su hijo.

La mujeres inmersas en el capitalismo además se las exige también que trabajen fuera de casa, cargando con ambas labores a sus espaldas y sin tener acceso en muchos casos a altos cargos empresariales. Y si, es cierto que la paternidad va teniendo un mayor peso y poco a poco va existiendo algo de corresponsabilidad pero aún hay tanto por hacer…

*Foto de marvelmozhko (www.pixabay.com)

Deja un comentario