El reflejo de “sintonizar” el pezón

“Sintonizar” o jugar con el pezón que queda libre suele ser una acto espontáneo e involuntario del bebé, que se produce cuando está amamantando. Una forma más de experimentar con lo que tiene a mano. Esta conducta está programada para estimular la producción la leche. En la mayoría de casos la leche materna tarda en salir; estas caricias estimulan el reflejo de eyección de la leche y, por tanto, contribuye a que ésta salga más rápido y el bebé deba hacer menos esfuerzos para obtener el alimento. La oxitocina interviene en este proceso, ya que, cuando se estimula el seno, el cerebro de la madre libera esta hormona que promueve la producción de leche. Además de esta respuesta física ante esta especie de caricia, “sintonizar” el seno materno distrae y entretiene al pequeño mientras se alimenta, además de calmarle. Por ello, muchas mujeres dejan que sus pequeños usen estas caricias como método de relajación.

A pesar de que la intención de el bebé no es lastimar a su madre, este hábito muy extendido y aparentemente inocuo puede ser un poco molesto e incluso doloroso, especialmente conforme el niño va cogiendo fuerza.

Estrategias para evitar este hábito

Una manera de intentar evitar esta práctica es distrayendo al pequeño, promoviendo el contacto visual, cantándole o hablándole, cogiendo su manita u ofreciéndole algún objeto para que lo sujete mientras se alimenta; los collares de lactancia pueden ser muy efectivos para este cometido. Redirigir estas conductas con los bebés no suele ser muy complicado; sin embargo, quitar este hábito en niños más mayores puede ser un desafío; algunos continúan “sintonizando” el pecho de su madre incluso después del destete. Llegados a este punto es importante explicar a los niños que esos movimientos incomodan a mamá y les debemos pedir abiertamente que dejen de hacerlos. Si nada de lo anterior funciona, se puede optar por usar sujetadores más complicados de manipular, tales como los deportivos, que aportan mayor sujeción y son más difíciles de quitar.

Cabe destacar que esta práctica no tiene nada de malo siempre y cuando no resulte dolorosa para la mujer.

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