¿Estará bien alimentado? El pecho como grifo, no como depósito

Una de las preocupaciones de las mamas que alimentan a sus bebés con leche materna es saber si el pequeño está recibiendo todo el alimento que necesita, es decir, si ha quedado saciado tras una toma o, de lo contrario, se ha quedado con hambre.

Es imposible calcular qué cantidad de leche ha ingerido el bebé que amamanta pero sí existen fórmulas para saber si éste ha quedado satisfecho. Si el pequeño se encuentra tranquilo y relajado tras la toma, va ganando peso y moja el pañal con regularidad (pasada la primera semana de vida se calcula que debía mojar unos seis pañales), significa que está recibiendo todo el alimento que necesita. Otros indicativos como la pérdida de peso tras las primeras semanas de vida, el color de la orina (oscuro), escasez de heces y el color de éstas (también oscuras) o la sequedad en la boca y ojos pueden significar que el pequeño no está recibiendo el líquido que precisa y, por tanto, puede . Ante estos signos, se debería consultar con el pediatra. Es normal en los primeros 3 días perder hasta el 10-15% de su peso al nacer.

Ante el temor de que éste se haya quedado con hambre, se recurre a ofrecer “una ayudita” con leche de formula. Se trata de un “error” muy común, especialmente, si se trata de madres primerizas y recomendaciones de pediatras poco formados en lo que a lactancia materna se refiere…

¿Qué es la hipogalactia?

La producción de leche materna depende, en gran medida, de la demanda (a más demanda, más producción) y suele ser inagotable. La madre de un bebé de unos seis kilos produce de media 1 litro al día, lo que resulta suficiente para el pequeño. Es normal que un recién nacido pida el pecho cada tres horas o menos incluso, a veces, casi todo el día ya que lo utilizará para calmarse o sentirse agusto. Esto no significa que se esté quedando con hambre. Si bien es cierto que la gran mayoría de mujeres pueden alimentar a sus bebés exclusivamente de leche maternal, algunas sufren de hipogalactia (falta o escasez de leche), aunque no es nada habitual. Nadie pone en duda que una vaca pueda alimentar a su cría…¿Por qué algunas madres humanas dudan de su capacidad para alimentar a sus bebés?

¿Estoy sobrealimentando al bebé?

Aunque en menor medida, muchas mujeres se preguntan si están sobrealimentando a sus bebés. Aquellos alimentados exclusivamente de leche materna difícilmente recibirán más alimento del que precisan debido a que, a veces, solo usan el pecho para calmarse y beben lo necesario para saciar su sed. En cambio, si se alimenta con biberón (ya sea con fórmula o leche materna), es posible que se reciba más alimento del que realmente necesita debido a que la cantidad que dispensa éste fluye más fácilmente aunque los bebés saben decir no, cuando no necesitan injerir más.

Para evitar dar más leche de la que el bebé realmente necesita, los expertos recomiendan alimentarlo despacio y realizar varias pausas mientras esté comiendo. El recién nacido necesita encontrar su ritmo de succión y esto puede tardar meses. Haciendo pausas se ayuda a regular este ritmo.

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