Los cachetes perjudican la salud, lo dice la ciencia

No, un “cachete a tiempo” no sirve de nada. No es un correctivo válido para moldear conductas ni mucho menos debería tomarse como método educativo. Es más, es violencia. Un cachete perjudica seriamente la salud –física y mental- del pequeño y afectará a su vida adulta. Por ello, no se debe tolerar.

Aunque lo mencionando anteriormente parezca una obviedad, la ciencia lo ha demostrado en los últimos años. Una investigación llevada a cabo en Canadá respalda que el castigo físico conlleva graves riesgos para el desarrollo de un niño. Detrás de esta afirmación hay un exhaustivo trabajo llevado a cabo durante dos décadas por expertos en desarrollo infantil. De su trabajo se extrae que el “castigo físico se asocia con mayores niveles de agresión contra los padres, los hermanos y los cónyuges”. Es más, el castigo corporal se relaciona a largo plazo también con adicciones, ansiedad o depresión.

En la misma línea, un reciente estudio de la Universidad de Texas* demostró que los niños que reciben bofetones desarrollan más problemas de conducta en los siguientes años, independientemente del contexto educativo y familiar del niño y de la frecuencia con que se practique. Esta es la conclusión ala que llegaron los investigadores americanos tras llevar a cabo el Programa Longitudinal de la Primera Infancia (ECLS) en el que participaron más de 12.000 niños de 5 años.

Consecuencias de un cachete

Un azote es un reflejo que resulta de la propia frustración de los padres ante una situación que no saben manejar. Sin embargo, es importante apuntar las consecuencias para evitar estas conductas a toda costa y acabar con esta lacra social de graves consecuencias:

Daña la autoestima

* Frustración

* Dificultad para relacionarse con el resto de niños

*Enseña una forma de reacción basada en la violencia

*Enseña que la fuerza es un método para resolver un conflicto

*No enseña respeto si no que despierta temor

En lugar de pegar…

* Dedicar tiempo y esfuerzos a razonar y buscar soluciones por la vía pacífica

* Usar razonamientos sencillos

* Marcar bien los límites desde el respeto.

* Anticipar las consecuencias de las conductas no deseadas.

Es posible educar sin azotes. Sin gritos. Desde el respeto, el amor y mediante la cooperación. Los padres tienen el poder de marcar la diferencia y criar a unos niños sanos (física y mentalmente), empáticos que son el futuro de la sociedad.

* Estudio publicado en Psychological Science del grupo SAGE 

** Foto de PublicDomainPictures (www.pixabay.com)

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