Tacatás, hamaquitas y parques, ¿Si o no?

Todo aquello que dificulte el movimiento natural y libre del bebé va en contra de su desarrollo psicomotor

Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, un bebé puede caminar a los 9 meses o a los 14 y en ambos casos en perfectamente normal. Lo mismo ocurre con el volteo, la reptación, el gateo o cualquier forma de movimiento natural. Existen unos períodos amplios en los que es normal que se produzcan esos avances motores y por tanto psicológicos.

 El bebé conoce y el mundo través del movimiento y la interacción que realiza con los objetos y el espacio que le rodea, por eso es imposible separar el desarrollo motor del psicológico en las primeras edades.

Cualquier elemento que obstaculice la relación natural del niño con el entorno perjudica su descubrimiento. Así, todo lo que genere en el niño un movimiento forzado, limitado y condicionado, supone una dificultad para conocimiento del mundo que le rodea.

Es importante conocer el propio cuerpo, sus posibilidades y sus limitaciones. Para ello es fundamental que se desplacen libremente por el espacio sin objetos  como pueden ser los parques, los tacatás e incluso las hamacas. El desarrollo motor se debe favorecer simplemente escuchando las necesidades del niño. Dejar que se mueva, facilitarlo. No se trata de estimular, no necesitan una estimulación, tan sólo que se les genere un ambiente propicio para moverse con seguridad, descubrir el mundo y conocer lo que pueden y no pueden hacer con su propio cuerpo y entorno. Así es como descubren, experimentan, interiorizan y aprenden. Un bebé encerrado en un parque no puede moverse con libertad. Se le está obligando a permanecer “encerrado” en un espacio que no va más allá de 2 metros cuadrados, no puede moverse, no puede explorar el espacio, no puede descubrir….y echamos a perder ese potencial que tienen por conocer cambiando nuestra “seguridad” por el maravilloso deseo descubrir el mundo que tienen los bebés.

Desde método canguro se nos ocurre que reorganizando un poco la casa o los entornos en los que viva a diario el niño se puede generar un espacio completamente seguro para que se pueda mueva con libertad. Venden todo tipo de artículos para la seguridad infantil: esquineras de plástico, vallas para escaleras, y podemos colocar lo peligroso en alto y así adaptar el hogar al niño y brindarle la posibilidad de descubrir y compartir el espacio con quienes más le quieren. También permitir que se apoye en nosotros. La frase famosa de “no, tu solito” está extendida y sin embargo no tiene sentido. Cuando un niño quiere logar un avance motor y necesita que se le de la mano para sentirse seguro, debemos dársela, porque haya una cosa clara, cuando pueda hacerlo por si mismo, no lo necesitará y no la pedirá.

La escucha es la base y desde método canguro os invitamos a que se les acompañe a los niños en su desarrollo atendiendo lo que necesitan en momento evolutivo de su infancia. Desde lo emocional hasta lo físico. Y es que lo que las semillas que vayamos dejando en ellos darán sus frutos.

www.metodocanguro.com

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